Desperté.
De nuevo. Qué raro.
Te contaré lo que a sido mi vida en las últimas tres semanas.
<mi madre y yo queremos irnos de la casa, pero aunque no lo diga... tiene miedo, como yo. La cobardia se hereda por lo que veo, la cobardia está en mi sangre. En fin... la razón de esto empezo cuando vi a mi abuelo violando a mi perro, se dice zoofilia por si no lo sabes. Suena ilógico no, suena a una tontería y a algo inconsedible. Pero pasó>.
Lamento esto, pero quiero ser sinsera contigo. Quiero desahogarme y gritar a los cuatro vientos el fiasco de vida que tengo. Pero quiero que sepas que soy consciente de que otras personas tiene peores vidas, sé que mis sufrimientos y traumas no se comparan con otros.
Volvamos a mi vida.
<el fin de semana (ósea ayer) mamá y yo estuvimos buscando casas, pero la mayoría son de millón y tantos. Mamá no tiene tanto dinero y también quiero aclararles que mi clase social es media (quienes digan que las clases sociales no existen son unos idiotas), por desgracia no nací en una cuna de oro y por suerte no nací en una cuna de cartón.
Tengo una buena vida económica, tengo un buen teléfono, tengo ropa desente. Pero lo que nunca cambia en el ser humano tengas lo que tengas. Es que siempre deseas más. Esa sed insaseable de poseer más, a veces te ahoga.
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